El que es eterno es tranquilo.
Lo fugaz, como la sublimidad, no nace de cualquier repollo.
Son destinos escuetos o cortas esperanzas los caldos de cultivo de la vorágine espiritual.
Sino fíjense Dios... ¡qué andar cansino!
Está tan segura la seguridad que ni la muerte evade su defensa.
Eternización de tiernitos, pobres dogmas corporativos encarnados.
Sin sensibilidad, sin sol por el entrometido concreto.
Agitan dados trucados y ríen ganándose un grillete en el cuello de la más fina seda italiana.
Son destinos escuetos o cortas esperanzas los caldos de cultivo de la vorágine espiritual.
Sino fíjense Dios... ¡qué andar cansino!
Está tan segura la seguridad que ni la muerte evade su defensa.
Eternización de tiernitos, pobres dogmas corporativos encarnados.
Sin sensibilidad, sin sol por el entrometido concreto.
Agitan dados trucados y ríen ganándose un grillete en el cuello de la más fina seda italiana.
1 Comments:
Ahh, no sé.
Pero yo tengo ganas de que hagamos el sonido del viento.
(L)
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